«Que instituciones como la Embajada de España, la Cámara Oficial de Comercio de España en Bélgica y Luxemburgo, en este caso, e incluso las instituciones de representación española por el mundo apoyen estas iniciativas es fundamental»
¿De dónde nace tu pasión por la música? ¿Y por el piano?
Mi pasión por la música nace del contexto en el que me crie, porque mis padres son músicos: mi madre pianista, mi padre director de orquesta, y ambos profesores, además. Entonces, ahí está también la respuesta a mi amor por el piano. Nació desde que yo era niño. En mi casa, desde que nací, había partituras, vinilos, CDs… Y, lo más importante, un piano y dos padres que supieron fomentar, nutrir ese amor por la música.
¿Recuerdas la primera canción que interpretaste entera a piano? ¿Y tu primer concierto?
Las primeras obras que interpreté a piano enteras sería, más bien, cancioncillas o villancicos que aprendías cuando aún ni siquiera sabías leer del todo partituras o notación musical. Todo lo aprendías con los dedos y de oída. Sí que recuerdo que, en una de las primeras, si no la primera audición de conservatorio, toqué una Escocesa de Beethoven, que es que es una pieza pequeñita, facililla y muy graciosa.
Aun así, es verdad que uno de mis primeros recuerdos musicales quizá sea El amor brujo, de Manuel de Falla. No porque yo tocara esa obra de pequeñísimo, pero lo tocaba mi madre. Yo recuerdo entonces de cogerle la partitura a ella y de ponerme yo al piano a intentar descifrar aquello, y a intentar ver cómo funcionaba y con mis limitadas capacidades intentar hacer algo.
Has recorrido grandes escenarios internacionales y has interpretado con orquestas de diferentes lugares. ¿Tienes algún escenario o ciudad que te haya marcado especialmente?
Justo uno de los que más me ha marcado, es uno de los últimos en los que he estado. Hace poco he debutado en Japón, en Tokio, y el país me ha marcado a nivel personal y artístico, como no podía ser de otra manera en un país tan especial como es Japón. Aparte de eso, podría decir Londres, con dos de las mejores salas del mundo, que son el Wigmore Hall y el Royal Albert Hall. Yo te diría que eso es de lo que más me ha podido a mí marcar.
Aun así, añado dos salas patrias, como ha sido el Teatro de la Maestranza, por ser de mi tierra, Sevilla, y una pedazo de sala, y el Auditor Nacional de Madrid, que cuando he tocado allí siempre ha sido un momento muy especial de mi carrera, y muy intenso a nivel emocional.
¿Qué importancia tiene que instituciones como la Embajada de España y la Cámara Oficial de Comercio de España en Bélgica y Luxemburgo promuevan el talento cultural español a nivel internacional?
La importancia es capital. Que instituciones como la Embajada de España, la Cámara Oficial de Comercio de España en Bélgica y Luxemburgo, en este caso, e incluso las instituciones de representación española por el mundo apoyen estas iniciativas es fundamental. Yo diría que en los tiempos actuales está habiendo un énfasis en el localismo, el regionalismo, en el “identitarismo local”, que también tiene su parte positiva, pero la parte que más me interesa hacer “piña identitaria” es, precisamente, esa: el ayudarnos entre nosotros, sobre todo en territorios que nos son ajenos.
A mí me han venido muchas oportunidades profesionales en el extranjero cuando me ha invitado un músico o un promotor o una institución española. A mi debut con orquesta en Estados Unidos, por ejemplo, me invitó el director Max Bragado-Darman, madrileño, que estaba allí como titular en una orquesta en Estados Unidos y me invitó a mí. Hace poco toqué en Nápoles, con la orquesta del Teatro San Carlos de Nápoles, porque me invitó Pablo Mielgo, director de orquesta español también.
Incluso yo ahora voy a tocar a Santo Domingo con mi trío VibrArt, de violín, violonchelo, y piano, en un concierto organizado conjuntamente por la Embajada de la Unión Europea en República Dominicana, por ampliar incluso ya el sentimiento identitario a la cuestión europea.
Es fundamental y es lo que hacen todos los países: se encargan de promover el talento patrio, y es como debe ser.


